Hora santa en honor a la Santísima Trinidad

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Padre Bueno, Creador Todopoderoso, te adoro.

Hijo del Padre, Redentor nuestro, te adoro.

Espíritu Santo, Tú que procedes del Padre y del Hijo, te adoro.

Santísima Trinidad digna de toda gloria y agradecimiento, te adoro.

2- Jesús, mientras quiero adorarte con el Padre y en el Espíritu Santo y mientras deseo abismarme en el misterio de la vida divina y sentir la santidad y la exaltación de tu vida divina leo las palabras del profeta Isaías como él describe su llamado..

“El año de la muerte del rey Ozías vi al Señor sentado en un trono excelso y elevado, y sus haldas llenaban el templo. Unos serafines se mantenían erguidos por encima de él; cada uno tenía seis alas: con un par se cubrían la faz, con otro par se cubrían los pies, y con el otro par aleteaban, Y se gritaban el uno al otro: «Santo, santo, santo, Yahveh Sebaot: llena está toda la tierra de su gloria.». Se conmovieron los quicios y los dinteles a la voz de los que clamaban, y la Casa se llenó de humo. Y dije: « ¡Ay de mí, que estoy perdido, pues soy un hombre de labios impuros, y entre un pueblo de labios impuros habito: que al rey Yahveh Sebaot han visto mis ojos!» Entonces voló hacia mí uno de los serafines con una brasa en la mano, que con las tenazas había tomado de sobre el altar, y tocó mi boca y dijo: «He aquí que esto ha tocado tus labios: se ha retirado tu culpa, tu pecado está expiado.»(Isaías 6,1-7)

– Santo, Santo, Santo, Señor Dios Sebaot, llenos están los cielos y la tierra de tu Gloria. (Esta invocación la repito interiormente)

3-Oh, Santísima Trinidad, te adoro y te alabo.

Se que no soy digno de alabarte y glorificarte, porque soy un hombre pecador y no puedo acercarme ahora a tú Santísima Majestad. Yo soy un hombre de boca y corazón impuro.

Frecuentemente, en mis pensamientos, palabras y obras no soy justo ni tengo amor; a menudo mancho tu Santidad y tu Gloria.

Vivo en un pueblo de bocas sucias. Las maldiciones, mentiras, violencia, malas palabras, destrucción de vidas, desarreglos, prendieron en muchos de mi pueblo.

No somos dignos de exclamar Santo, Santo, Santo, Señor limpia mi boca y mi corazón y la boca y el corazón de mi pueblo. Que desde ahora puedan levantar a tu majestad el canto solemne de alabanza y gloria.

– Limpia mi corazón y mi alma, limpia a mi pueblo para que te aclame constantemente:

Santo, Santo, Santo. (Esta invocación la repito interiormente)

4- Te adoro, misterio de la Santísima Trinidad, con todo mi corazón y mi alma, entendimiento y voluntad. Deseo ahora abismar el misterio de la vida en el misterio del amor, de la misericordia y el perdón. Jesús, ahora aparta de mí todo aquello que me impide para que pueda abismarme en el misterio de tu vida con el Padre en el Espíritu

Santo. Yo no deseo comprender el misterio, pero si deseo vivir en él y por él.

Santísima Trinidad, haz que mi corazón cante con toda la Iglesia.

Tantum ergo Sacraméntum,

Venerémur cérnui:

Et antíquum documentum

Novo cedat rítui;

Præstet fides suppleméntum

Sénsuum deféctui.

Genitori Genitóque,

Laus et iubilátio;

Salus, honor, virtus quoque,

Sit et benedíctio;

Procedénti ab utróque

Compar sit laudátio.

Amen.

– Padre, Hijo, Espíritu Santo, Santísima Trinidad, te adoro y bendigo. (Esta invocación la repito interiormente)

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5- Jesús, Tú hablaste del Padre y del Espíritu Santo, pero ellos, a quienes hablabas, no comprendieron tus palabras.

Te condenaron porque no pudieron aceptar la verdad que Tú les traías, que estás en el Padre y el Padre en Ti. Los escribas y fariseos no pudieron escucharte; te rechazaron y te condenaron porque dijeron que te decías “Hijo de Dios”. Yo creo que

Tú estás en el Padre y el Padre en Ti y el Espíritu Santo es contigo comunicación con el Padre.

Yo adoro al misterio, al que Tú anuncias y sobre el que San Pablo escribe:

¡Oh abismo de la riqueza, de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus designios e inescrutables sus caminos!

¡Oh abismo de la riqueza, de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus designios e inescrutables sus caminos. En efecto, ¿quién conoció el pensamiento de Señor? O ¿quién fue su consejero? O ¿quién le dio primero que tenga derecho a la recompensa?

Porque de él, por él y para él son todas las cosas. ¡A él la gloria por los siglos! Amén.

(Romanos 11,33-36)

– A Ti, oh Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, gloria por los siglos. AMEN

(Esta invocación la repito interiormente)

6- Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro y admiro. Tú, solemnidad, profundidad, amplitud, infinitud, y la eternidad de tu ser. Bendita seas, porque te manifestaste en tu gloria. Bendita seas, porque moras con nosotros. Tú elegiste como morada al corazón del hombre, moras en cada iglesia y capilla y en toda la naturaleza.

María, hija amada del Padre, madre fiel de Jesús, prometida del Espíritu Santo, me enseña y me invita a descubrir y aceptar su santidad personal, para que descubra la sublimidad de cada iglesia, porque Tú moras en todas. Mensaje de Medjugorje:

– “Queridos hijos! Dios quiere hacerlos santos y por eso los invita a través mío al abandono total. Que la Santa Misa sea para ustedes la vida. Dénse cuenta, que la Iglesia es la Casa de Dios, el lugar donde Yo los reúno y deseo mostrarles el camino que conduce a Dios. Vengan y oren! No miren a los demás y no murmuren de ellos. Que sus vidas sean más bien un testimonio en el camino de la santidad. Las iglesias son sagradas y merecen respeto, porque Dios -que Se hizo hombre- vive en ellas día y noche. Por tanto, hijitos, crean y oren para que el Padre les acreciente su fe y después pidan lo que necesiten. Yo estoy con ustedes y me regocijo por su conversión y los protejo con mi manto materno. Gracias por haber respondido a mi llamado!” (Mensaje del 25-4-88)

7- Jesús, te adoro con el Padre, en el Espíritu Santo y deseo permanecer reverenciándote día y noche. Deseo comprender con el corazón que Tú, Oh Santísima Trinidad, estás presente en toda criatura y en cada hombre. Haz que mi corazón salte de alegría, haz que mi alma cante con entusiasmo, haz que mi cuerpo se acalore con santidad entusiasta, haz que toda mi vida sea testigo de tu presencia. Haz que mi corazón, desde ahora, sea libre para que Tú ocupes el primer lugar. Haz que se aparten de mí los falsos dioses y todo aquello que se apoderó de mi corazón.

Bendito seas, Jesús, en el Padre, por el Espíritu Santo, porque elegiste mi cuerpo para Tú morada. Dadme la gracia de tener conciencia que ésta es la verdad, y que por ello y de ella vivo.

– Padre, Hijo y Espíritu santo, en Ti vivo, me muevo y soy. (Esta invocación la repito interiormente)

8- Jesús, te adoro y adoro al Padre y al Espíritu Santo, con el cielo y la tierra, con todas las criaturas y con todos los hombres. Te adoro en nombre de aquellos que no te conocen, aquellos, Padre que rechazan a Tu Hijo y aquellos que no aceptan al Espíritu Santo.

Me postro de rodillas y en nombre de aquellos que viven sin saber de Ti y en nombre de aquellos que reconocen que existes pero que en su corazón no tienen ninguna fe ni entrega y andan por este mundo perdidos buscando la paz y felicidad, buscando el amor y aquél en quien puedan confiarse. Oh, Santísima Trinidad, manifiéstate a ellos en toda tu plenitud, en todo tu esplendor y gloria, para que te reconozcan, que caigan de rodillas y para que en cada idioma te invoquen.

Haz que desde ahora cada corazón se sienta afortunado porque se abrió a Ti, porque es morada tuya. Te adoro en nombre de aquellos que son responsables de su ignorancia y de aquellos que te rechazaron después que te conocieron porque el pecado y el mal los arrastraron lejos de Ti. Haz que les sea dada la gracia para que te sientan y acepten como vida y paz.

(Presenta a aquellos que conoces que están alejados de Dios)

9- Jesús, te glorifico con el Padre y el Espíritu Santo en nombre de mi nación, con todos los bautizados que conscientemente viven y aceptan tu Presencia y que glorifican tu Amor, con todos los bautizados que por el bautismo son templos tuyos pero con el pecado se han manchado y te echaron. Haz que también ellos vuelvan. Especialmente te presento aquellos que maldicen, injuriando a tus más grandes seguidores, pero de esto ellos no son conscientes. También aquellos que conscientemente insultan la santidad y la alteza de tu nombre, de tu amor, bondad y verdad, sin saber realmente lo que hacen. Libera a mi pueblo del espíritu maligno de la injuria y blasfemia para que cada corazón sólo a Ti te dé gracias y gloria para que te bendiga y exalte.

– Santo, Santo, Santo es el Señor Dios Sebaot, llenos están los cielos y la tierra de tu gloria. (Esta invocación la repito interiormente)

10-BENDICION

Padre, te ruego en nombre de tu Hijo Jesucristo, a quien nos enviaste, que fue concebido por el Espíritu Santo para que nos salves y liberes, sanes nuestra alma y corazón, para que nos limpies la conciencia y el subconsciente y para que finalmente seamos capaces de ser tu pueblo santo, sacerdocio real y santa nación.

Padre te lo pedimos en nombre de tu Hijo, en el Espíritu Santo, que nos dijo: todo lo que me pidan en mi nombre el Padre os lo dará. Haz que la bendición baje sobre todos los presentes, sobre nuestras familias, sobre la Iglesia y el mundo que ha sido creado, salvado y santificado por Ti, con la fuerza del Espíritu Santo, quien vive y reina por los siglos de los siglos. AMEN

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